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Se necesita mucha energía para poner orden

Sea del signo político que sea el nuevo Gobierno va a tener que emplearse a fondo para paliar los problemas del mercado energético en España, algunos de ellos históricos y otros vitales para la competitivad del país.


energías renovablesEl año pasado, por estas fechas, Ignacio Sánchez Galán, presidente ejecutivo de Iberdrola, en un acto organizado por el Club Español de la Energía (Enerclub), dijo que, en los últimos años, el Gobierno había aprobado veinte modificaciones con rango de ley, más de cien reales decretos, varios centenares de órdenes ministeriales y cerca de doscientas resoluciones sobre energía. Hacía así referencia al laberinto e incertidumbre regulatorios que había generado tanta profusión normativa en el mercado energético español.

Menos leyes y mejores

Después de varios años de vaivenes normativos y caos regulatorio en el sector, no solo atribuibles a las últimas legislaturas del PSOE, ha quedado al descubierto una evidencia: España no necesita tantas leyes; bastaria con unas pocas si los gobernantes tuvieran suficiente coraje y visión de Estado como para ir al corazón de los problemas. El nuevo Gobierno, independientemente del signo político que sea, va tener encima de la mesa un puñado de problemas energético que abordar, de forma más o menos inmediata.

Después del espectacular crecimiento de las energías renovables que se ha producido en España entre los años 2000 y 2008, y el mazazo sin compasión que se les dio a partir de ahí para intentar controlar el souflé de sus subvenciones, que en 2009 rebasaron los 6.000 millones de euros, el nuevo Gobierno debería, de una vez por todas, establecer las condiciones para configurar un escenario sólido y predecible de la energía verde en España a corto, medio y largo plazo.

Se deben despejar las incertidumbres regulatorias sobre el sector de renovables con una normativa que establezca un marco retributivo (primas) previsibles y de desarrollo sostenible del sector, económicamente y desde el punto de vista energético (ni todas las energías renovables son iguales, no todas caben en el sistema de golpe). Algo ha intentado hacer ya en este sentido el actual Gobierno en los últimos meses, pero el anticipo de los comicios generales ha dejado el trabajo a medias. El nuevo ejecutivo deberá rematar la labor, sin caer en demagogias facilonas del borrón y cuenta nueva porque todo lo anterior está mal, por ser del otro.

 

Fuente: Expansión